Sobre nosotros

Nuestra historia

CLUM nació de la simple observación, hecha todos los días, dentro de casa. Dos hermanas. Dos formas diferentes de estar en el mundo. Y la ropa como una de las principales formas en que se manifiesta esa diferencia. Una elegía siempre el mismo color. La otra se negaba a repetir un patrón dos veces. Una prefería lo simple, la otra quería destacar. Y había prendas —pocas, pero las hubo— que resistían al tiempo, lo suficiente como para pasar de una a otra. Ganaban allí un segundo dueño, una segunda historia.

Fue entonces cuando nos dimos cuenta de lo que queríamos hacer: que esa excepción pasara a ser la regla. Ropa que dure lo suficiente como para ser heredada. Y que, al mismo tiempo, deje espacio para que cada niño sea quien es. No prendas neutras para complacer a todos. Prendas con el carácter suficiente para que un niño las elija como suyas — y después otro las reconozca como propias, cuando llega su turno de vestirlas. Había también otro conocimiento detrás: años de contacto profesional con madres y niños, y una noción clara de cómo un tejido, un corte o una costura afectan al movimiento y al confort de un cuerpo que aún está creciendo. Una prenda solo dura, y solo sienta bien, cuando está pensada para el cuerpo que la va a usar — no solo para la fotografía.

Nuestro símbolo es el lince ibérico. Estuvo al borde de la extinción. Resistió, y hoy es uno de los animales más raros de Europa. Es esa energía —de rareza y resistencia— la que aportamos a cada prenda: hacer menos, hacer para durar, y dejar que cada prenda guarde una identidad propia, tal como cada niño guarda la suya.

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Más que ropa: celebramos cada momento de la infancia.

Fue entonces cuando nos dimos cuenta de lo que queríamos hacer: convertir esa excepción en la regla.

Prendas que perduren lo suficiente como para ser heredadas, pero que a la vez permitan a cada niño expresar su individualidad. No son prendas neutras, sino piezas con carácter, que un niño elige como propias y que otro reconoce como suyas cuando le llega el turno.

Detrás de esta idea hay años de contacto con madres e hijos y un conocimiento de cómo los tejidos, los cortes y las costuras influyen en el movimiento y la comodidad de un cuerpo en crecimiento.

Porque una prenda solo dura y solo sienta bien cuando está diseñada para el cuerpo que la va a usar, no solo para la fotografía.

Nuestra identidad

Nuestro símbolo es el lince ibérico. Estuvo al borde de la extinción. Sobrevivió y hoy es uno de los animales más raros de Europa.

Es esta energía —de singularidad y resiliencia— la que aportamos a cada pieza: producir menos, hacerla duradera y permitir que cada pieza conserve su propia identidad, al igual que cada niño conserva la suya.

Nuestro compromiso

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